El mayor asesino en serie portugués: la historia de Diogo Alves, el asesino del acueducto

Introducción: el asesino en serie más misterioso de Portugal

La historia criminal de Portugal no se entiende sin la figura de Diogo Alves, considerado por muchos como el mayor as
esino en serie del país.

Su caso no solo destaca por la brutalidad de sus crímenes, sino por un elemento que lo convierte en único: su cabeza fue conservada en formol y aún hoy se expone en una universidad de Lisboa.

Pero más allá del mito, su historia es un reflejo de una época marcada por la pobreza, la violencia y la falta de control policial.


Orígenes: de Galicia a Lisboa

Diogo Alves nació en 1810 en una aldea de Samos, en Galicia (España), en el seno de una familia humilde campesina.


 

Como muchos gallegos de la época, emigró a Portugal en busca de una vida mejor, atraído por las oportunidades laborales que ofrecía Lisboa.

En sus primeros años trabajó como sirviente y en oficios modestos, pero pronto entró en contacto con ambientes criminales que marcarían su destino.


El asesino del acueducto: el inicio de los crímenes

Diogo Alves pasó a la historia como “el asesino del acueducto de Aguas Libres”.

Su método era tan simple como aterrador:

  • Esperaba a sus víctimas en el acueducto
  • Las asaltaba
  • Y las arrojaba al vacío desde gran altura

Durante años, las autoridades pensaron que se trataba de suicidios, lo que permitió que siguiera actuando con total impunidad.

Se le atribuyen decenas de asesinatos, con estimaciones que llegan hasta 70 víctimas.


La evolución criminal: de asesino solitario a líder de banda

Con el tiempo, Diogo Alves dejó de actuar solo.

Se integró en una banda criminal en Lisboa, participando en robos y asesinatos más organizados.

Esto marcó una evolución en su perfil:

  • De asesino oportunista
  • A criminal estructurado
  • Con mayor violencia y planificación

Su figura pasó de ser un depredador individual a formar parte del crimen organizado de la época.


El descubrimiento: cuando el misterio salió a la luz

Durante años, las muertes en el acueducto fueron interpretadas como suicidios.

Pero el aumento de cadáveres y las sospechas llevaron a una investigación más profunda.

Finalmente, las autoridades descubrieron que detrás de aquellas muertes se escondía un asesino.

Su detención reveló uno de los casos más inquietantes de la historia criminal europea.



La ejecución y el macabro legado

Diogo Alves fue capturado, juzgado y ejecutado en Lisboa.

Pero lo que ocurrió después fue lo que convirtió su historia en leyenda:

Su cabeza fue separada del cuerpo y conservada en un frasco con formol con fines científicos.

El objetivo era estudiar su cerebro y comprender el origen de su comportamiento criminal.


¿Por qué se conserva su cabeza?

En el siglo XIX, la criminología comenzaba a desarrollarse.

Los científicos creían que:

  • El crimen podía tener origen biológico
  • El cerebro de los asesinos podía revelar patrones
  • Era posible identificar rasgos físicos del criminal

Por eso, la cabeza de Diogo Alves fue preservada.

Hoy sigue siendo uno de los objetos más inquietantes de la historia criminal europea.


¿Realidad o exageración histórica?

Aunque es considerado el mayor asesino en serie de Portugal, algunos historiadores cuestionan el número real de víctimas.

Algunas teorías apuntan a que:

  • Parte de los crímenes pudieron ser exagerados
  • El mito creció con el tiempo
  • La falta de registros fiables dificulta la confirmación

Aun así, su figura sigue siendo clave en la historia criminal.


Conclusión: el asesino que desafió a su tiempo

Diogo Alves no solo fue un asesino.

Fue un caso que marcó:

  • El inicio de la criminología moderna
  • El interés por la mente criminal
  • La relación entre ciencia y crimen

Su historia sigue generando fascinación, miedo y debate.

Y deja una pregunta abierta:

¿Fue realmente el mayor asesino en serie de Portugal… o el primero en convertirse en leyenda?




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